miércoles, 5 de diciembre de 2012

Tinta Roja


Al atardecer de dia un soleado, un chico esperaba sentado dentro del cafe Purple Rose. El edificio era antiguo, habia estado ahi durante años y eso se apreciaba en especial en las letras encima de la puerta, que se perdian sobre la pared grisacea por el exceso de polvo. Por dentro la cafeteria era oscura, el tono violeta de las paredes le daba aun asi cierto aire de realeza, solo habia tres ventanas al frente, ninguna a los lados, lo que hacia que el lugar pareciera aun mas lugubre, sin embargo gracias a la luz anaranjada del crepusculo el negocio se veia color marron.
Podria parecerle a cualquiera que viera desde afuera que el chico estaba solo, pero no, frente a el se encontraba sentada su hermana. Elizabeth era hermosa, de cabello negro y lacio, delgada y de estatura promedio. El chico, Alexander por su parte era alto, delgado, de pelo corto, ambos tenian una palidez inusual en su piel. Pero el matiz de su tez no era lo que mas destacaba de ellos dos, sino el hecho de que sus rostros eran iguales.Elizabeth parecia aburrida, mientras observaba a su hermano esperar. Decidio ponerse de pie y curiosear la cafeteria, sin embargo no logro encontrar nada que llamara su atencion, entonces supo que tendria que buscar otra forma de entretenerse, y que mejor forma de hacerlo que molestando a Alexander.
-¿Lo recuerdas cierto? - Pregunto Elizabeth sin dejar de mirarle, una sonrisa maliciosa se alojo en su rostro mientras hablaba - Los latidos frenéticos de mi corazón, bajo tus manos, aquel órgano que luchaba por sobrevivir a pesar de la gran perdida de sangre, mis pulmones tratando de agarrar aire para llenarse, mis brazos y piernas tratando de resistirse en vano.
>>Recuerdas mi cadáver yaciendo en el bosque, en una madriguera abandonada, dime ¿Lo recuerdas?, - Pronuncio arrastrando una ira invisible - yo jamás podría olvidarlo y por supuesto están esas palabras, las ultimas palabras que escuche en vida, que provenían de tus labios con tu usual tono frió y desinteresado "Dime: ¿Crees que puedes... seguir adelante?".
>>Esas palabras exactas, las mismas que rondan día a día en mi cabeza y que cada día te repito una y otra vez. Lo recuerdas, es un hecho, como olvidarías una ocasión tan importante, esa en la que por primera vez detuviste un reloj vital, el mío...
Elizabeth guardo silencio unos segundos, mientras Alexander seguía observando el suelo, ignorando a Elizabeth como de costumbre. El levanto la cabeza y contesto -Todavía no es el momento.
-Pronto llegara- dijo Elizabeth optimista- Mientras tanto recordemos un poco mas, recordemos nuestro secreto, aquel que hemos de llevar a la tumba - Elizabeth se rió de su broma cubriendo su boca con su mano sangrienta y dijo - o que al menos uno de nosotros ya se ha llevado.
>>Espero que nunca olvides ese día, ese hermoso 5 de Marzo en que fuimos al bosque a hacer un picnic familiar, el último día de mi vida. Por supuesto que jamás lo olvidaras, ya que me quedare junto a ti por siempre y no dejare que te olvides de algo tan importante para mi.
>>Por lo pronto recordemos en silencio ese hermoso día que tú y yo recordamos claramente. Hagamos memoria y volvamos al día en el que morí.
Elizabeth asomo la cabeza por la ventana para ver al cielo azul, recordando en secreto las palabras de algo que nunca mencionaba en voz alta, algo que nunca le había dicho a Alexander que sabia, la verdadera razón para quedarse a su lado por siempre.
Elizabeth recordó las ultimas palabras que escucho de Alexander en vida, las verdaderas, las que escucho mientras su conciencia se esfumaba, las palabras que habían sido amortiguadas por el dolor que sentía y que en ese momento no había comprendido, la voz de Alexander con el tono mas sentimental que había escuchado jamás, las palabras eran: "Lo siento... Te amo, Elizabeth".
Elizabeth esbozo una sonrisa, de una felicidad que no podía apreciarse en sus ojos, ella no buscaba venganza, por que su muerte en si había sido la venganza perfecta, y ella sabia que Alexander jamas lo admitiria, por ello es que aun estaba a su lado, esperando el dia en que lo admitiera, como lo habia hecho en aquel entonces.
Ya esta aqui – Murmuro ella sin darle la menor importancia, pues no veia sentido en esa ridiculez a la que Alexander se referia como su venganza, el creia que se vengaba por ambos, sin embargo a Elizabeth no le inmutaba en lo mas minino.
Alexander giro se encontro frente a chico de ojos verdes, aquel que habia amado y traicionado a su hermana gemela, aquel chico al cual estaba a punto de matar. Habia pasado horas soñando ese momento, seria su venganza, la de los dos, ese chico le habia arrebatado a su hermana, si el no hubiese existido, nunca habria tenido que detener el reloj vital de Elizabeth.
            - Te he estado esperando Noe. – Dijo Alexander, su rostro no reflejaba ni un rastro de emocion.
            - Tenemos que hablar, - Dijo Noe con una voz casi inaudible, como si estuviese hablando de un taboo en lugar de una tragedia, una tragedia que desde el punto de vista de Alexander es acerca de tu hermana, yo...
            - ¡Elizabeth! – exclamo Alexander, interrumpiendo las palabras de Noe – su nombre es Elizabeth dilo es lo menos que puedes hacer, no quieras hablar de ella sin siquiera decir su nombre.
            Claro que el chico de ojos color hoja no sabia la verdad sobre lo que habia pasado con Elizabeth, Alexander solo le habia contado lo que le convenia para hacer sufrir al chico, le habia dicho que Elizabeth se habia suicidado cuando el la traiciono, cuando lo que en realidad habia sucedido fue que Alexander habia enloquecido, el estaba tan enamorado de ella y cuando ella prefirio a otro chico, el la asesino.
-Escucha, siento mucho lo de Elizabeth, de verdad lo siento, pero debo seguir con mi vida, no puedo vivir en el pasado – Insistio Noe, el no queria recordar a Elizabeth de esa forma, preferia enfocarse en los momentos felices, en lugar de aquellos tragicos y dolorosos.
- ¿Entonces eso es todo lo que ella significo para ti?- Dijo Alexander lleno de ira. Mientras Noe mantenia la mirada en el suelo, realmente se arrepentia de que fuera su culpa que ella decidiera quitarse la vida.
Alexander estaba demasiado iracundo, tanto que se desvio del plan que originalmente tenia. Al mismo tiempo Elizabeth habia estado sonriendo maliciosamente todo el tiempo desde que Noe entro en la cafeteria. Se divertia con el espectaculo que ambos le ofrecian. El hermano de Elizabeth se fue rapidamente hacia la puerta y la abrio, pero pauso un segundo antes de salir y fue lo suficiente para que Noe lo mirara desconcertado.
- Te deje un regalo debajo de la mesa – dijo, salio de la cafeteria y se fue si mirar atras.
            Noe vacilo un momento antes de asomarse bajo el mantel y descubrio una caja de madera, era grande a aproximadamente medio metro, algo pesada, no sabia si debia abrirla, pero le ganaba su curiosidad, levanto la tapa lentamente y el aire de lleno de un aroma metalico y desagradable, no pudo evitar arrugar la nariz y poner una cara de asco.
Cuando por fin removio completamente la tapa, se congelo, no podia moverse al ver lo que estaba frente a el. Era la cabeza de su novia Brita, con quien no habia hablado desde esa mañana cuando Alexader le dijo que queria hablar con el. Noe estaba aterrorizado por la imagen que estaba presenciando, esa era la cabeza, pero ¿Y el cuerpo?, debia tenerlo el. Noe se paro rapidamente, tomo la caja con la cabeza la Brita y corrio detras de Alexander. Al final lo alcanzo cuando dio vuelta en un callejon oscuro, donde ni siquiera las luces de las lamparas en la calle alcanzaban a iluminar.
-¿Donde esta su cuerpo? – se enfrento a Alexander, conteniendo su furia, pero ambos Alexander y Elizabeth podian verlo temblar. El rostro de Elizabeth esbozo una sonrisa nuevamente.
- Te odia – dijo Elizabeth por fin rompiendo el silencio que reinaba en el callejon – Asi que te has vengado matando a su novia, no suena muy original, sin embargo ¿Seria chica por chica cierto? – declaro ella con su usual tono sarcastico – siendo sincera me decepciona un poco ¿Es esta tu tan esperada venganza?
-Si no te gusta ¿Por que no me ayudas un poco? – Respondio Alexander.
Elizabeth ni siquiera contesto y se lanzo hacia Noe sin pensarlo dos veces,  tomo sus pies e impidio que se moviera, mientras Alexander lo golpeaba con palo que habia cerca. El chico cayo pesadamente en el suelo, le sangraba la cabeza, habia llegado el momento de iniciar la segunda fase de la venganza.
-¿Te diviertes Alex?- pregunto Eli con su sonrisa y sarcasmo habitual, mientras que Alex cargaba al chico inconsiente y lo llevaba a la habitacion que habia preparado – "Dime: ¿Crees que puedes... seguir adelante?"- cito como su siempre su frase de siempre.
            Cuando el Noe desperto lo primero que sintio fueron la correas que le impedian moverse, forcejeo y trato de gritar para pedir ayuda. Fue entonces que Alex se percato que estaba despierto y decidio que era hora de iniciar, fue hacia la mesita mas cercana a la derecha de Noe y agarro la motosierra que usaba su padre para cortar el tronco del arbol del jardin.
            Noe miro con ojos horrorizados la herramienta que Alex sostenia entre sus manos y luego volteo a verlo a el, nada jamas le habia helado tanto la sangre en su vida, excepto su rostro, en el no habia rencor, ni ira, incluso un rostro completamente carente de expresion le hubiera parecido bien, pero no, lo que vio en su rostro fue demencia y comprendio que nada de lo que dijera lo salvaria en ese momento.
            Alex encendio la motosierra y el ensordecedor ruido, provoco que el corazon de Noe latiera desenfrenadamente. Alexander hundio con fuerza la motosierra el pie de Noe partiedolo por la mitad, despues de eso  fue cortando, parte por parte lentamente, mientras Noe intentaba gritar para pedir auxilio, sin embargo el trapo en su boca se lo impedia. Al mismo tiempo Elizabeth sonreia viendo la escena, en la que se encontraban, disfrutaba al escuchar los inutiles intentos de gritar de Noe.
            El siguio gritando y llego un momento que dejo de moverse completamente, el piso era ahora completamente rojo, no habia un solo rincon que no fuera de color carmesi. Elizabeth se perdio admirando la obra de arte de su hermano, un cuerpo perfectamente cercenado y una habitacion cubierta se sangre.
            De un momento a otro Elizabeth se dio cuenta de que estaba sola, volteo en todas direcciones buscando a Alexander, mas no pudo encontrarlo, decidio que lo mas probable fuera que se hubiera dirigido a casa, asi que decidi ir alli tambien, subio por las escales que normalmente rechinaban por el peso, pero estas no hicieron ni un ruido, cuando llego a la puerta cerrada de la habitacion de su hermano, ni siquiera tuvo que girar el picaporte, simplemente tuvo que atravesar la puerta.
            Eli ya estaba bastante acustumbrada a la muerte, asi que no le sorprendio en lo mas minimo encontrar el cadaver de Alexander colgando de una soga alrededor de su cuello. Tardo un rato en notar la nota sobre el escritorio de su hermano que decia las palabras que tanto habia esperado oir: “Lo siento, te amo Elizabeth” Eli no pudo evitar sonreir despues de leer las ultimas palabras de Alexander que ademas habian sido las ultimas que ella habia escuchado cuando vivia, escritas en tinta roja.